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“LA FUERZA TRANSFORMADORA DE LO QUE TE LLEVAS A LA BOCA”

agosto 27, 2012

Luis se hizo miembro de un grupo de consumo ecológico “para consumir alimentos más saludables, menos tratados, más parecidos a como brotan de la naturaleza”: “Queríamos comer cosas que generen menos huella ecológica, porque si compras espárragos de China estás haciendo que un buque gaste gasoil y contamine el océano; por eso queríamos comprar alimentos cultivados lo más cerca posible de nuestra casa”.

Pero además de buscar productos libres de transgénicos, cultivados sin fertilizantes químicos ni pesticidas, que no agredan la salud humana ni a la tierra de donde salen, Luis y su mujer, padres de dos hijas, tenían otra razón: “Por responsabilidad social”. No en vano, muchos de los grupos, asociaciones y cooperativas de consumo de alimentos ecológicos surgidos en España en los últimos años –se habla de un boom, incluso en estos años de crisis- apuestan no sólo por productos saludables, sino también por practicar el comercio justo y el consumo responsable.

“En Panxea entendemos que el concepto ‘ecológico’ debe ir más allá de la mera fase de cultivo de un producto y debe abarcar todas las fases del proceso, y no sólo a los productos en sí, sino también a toda la organización o empresa”, explica Gonzalo Gesto, socio de esta cooperativa de comercio justo de Santiago de Compostela. “No entendemos que un producto sea ecológico si luego la empresa u organización que lo produce o lo vende explota a sus trabajadores y trabajadoras, contamina su entorno o realiza este tipo de prácticas en otros lugares o países”, señala sobre este grupo gallego de consumidores.

Estos tres conceptos “forman parte de los cimientos básicos de Landare”, cuya razón de ser “tiene que ver con valores que van más allá de comer algo sano; tiene que  ver con la fuerza transformadora de aquello que te llevas a la boca, ahonda David Garnatxo, miembro de esta asociación de consumidores de productos ecológicos de Pamplona.

Mercado de frutas y verduras de Union Square, Nueva York

“Lo ecológico lo entendemos de una forma global: por ecológico entendemos transformar cosas que no van bien en el mundo” como el empobrecimiento de los agricultores, que venden cada vez a precios más bajos frente a los pingües beneficios de la industria alimentaria, la desvalorización de la agricultura, el derroche de energía en el transporte, las injusticias laborales en los países emergentes…, desgrana. “Creemos que el mundo tal y como lo estamos explotando no es viable y además nos lleva a la ruina económica y emocional”.

¿Sólo en los países más pobres?

Pero ¿el comercio justo no es un concepto ligado más bien a los países pobres? “No tiene sentido trabajar por un comercio más justo con los principios que ello conlleva (salarios y condiciones de trabajo dignas, pago de parte del precio por adelantado, reinversión de parte de los beneficios en las propias comunidades, transparencia e información, igualdad entre hombres y mujeres, gestión participativa y democrática de las organizaciones, respeto por el medio ambiente, …), y no incluir también la aplicación de estos principios a la producción, transformación, distribución y consumo de productos agroecológicos locales, defiende Gonzalo Gesto.

“No tiene sentido tomar un café con leche por las mañanas y apostar por los pequeños productores de café en Brasil o Uganda si no lo hacemos también por los ganaderos que sufren los bajos precios de la leche en Galicia (y en el resto del Estado), en Portugal o en Francia”, pone como ejemplo. “Apostamos por la producción campesina e integrada, y no por la agroindustria ni por los monocultivos de exportación”.

Cosecha de fresas ecológicas de un huerto urbano familiar (Fotos: E.Santafé)

No son más caros

Los productos ecológicos se suelen asociar a precios mas caros, un mito que rápidamente desmontan sus consumidores: “Los alimentos frescos y de cercanía no son más caros, incluso los hay más baratos que en los supermercados, alega Garnatxo, que lo atribuye a que el producto local ahorra considerablemente en transporte y en distribuidores. “Cuando te quitas intermediarios, no sólo pagas al agricultor un precio mayor, sino que además el consumidor compra más barato”.

“Para nosotros no sólo no son más caros, sino que en el caso de que lo fuesen, apostamos decididamente porque el gasto en una alimentación justa, saludable y ecológica es un gasto bien realizado”, afirman en Panxea, en un momento en que muchas familias dedican “más a alimentar a sus coches que a sí mismos” y gastan “casi tanto en nuevas tecnologías como en alimentarse (…), racaneando en la compra de comida y apostando por marcas blancas o productos de baja calidad de las grandes superficies en los que “no se suelen incluir en el precio final los costes sociales y medioambientales” del cultivo o elaboración del producto.

Sí son más caros los productos elaborados, reconocen desde Landare, debido a que en España hay pocas industrias de transformación de los productos ecológicos frescos y se deben importar, y todo porque “no ha habido una verdadera apuesta por la agricultura ecológica a la hora de diseñar las políticas agrarias”.

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15 comentarios leave one →
  1. Jesús permalink
    agosto 28, 2012 5:12 pm

    Me ha encantado el artículo. Nos has hecho ver otra realidad, la de que el comercio justo, entendido como un concepto global, empieza a la vuelta de la esquina, en una tienda de barrio. Muchas gracias

  2. Angeles permalink
    agosto 28, 2012 10:49 pm

    Cierto. Hemos dejado de lado las ‘tiendas de toda la vida’ para caer en el consumo irracional de productos que, muchas veces, ni necesitamos. Comemos y bebemos sin querer enterarnos de lo que contienen los alimentos y bebidas y lo que hay detrás de lo que ponemos sobre la mesa. Pero para cambiar nuestros hábitos, antes necesitamos un cambio de mentalidad y de actitud.

  3. agosto 29, 2012 8:24 am

    Es fundamental un cambio de mentalidad real, no quedarnos solo en la teoría. Muchos somos conscientes de lo importante que es optar por productos ecológicos y de comercio justo, pero a la hora de hacer la compra, con prisa la mayoría de las veces, casi sin tiempo, acabamos eligiendo los alimentos de siempre. Y esencial insistir y transmitir que no son más caros, sino que incluso pueden ser más baratos, porque esa falsa idea está muy, muy extendida y es el gran pero que siempre se les pone. Y otra: que hoy es muy fácil encontrarlos.

  4. agosto 29, 2012 9:30 am

    Por convencimiento de los beneficios de la alimentación ecológica, hace un año que consumo frutas y verduras biológicas o ecológicas (que es lo mismo) de temporada de una tienda (www.Biodieta.es) que compra directamente a pequeños productores y que te lleva la cesta a casa. Además de mejorar nuestro estómago y nuestra piel y , pese a lo que cree mucha gente, ahorro dinero. Compro una cesta cada 15 días (somos dos en casa) que cuesta 22 euros. Vamos mucho menos al supermercado habitual en el que terminas comprando más cosas de las que verdaderamente necesitas. Hemos cambiado de mentalidad y en vez de decir “qué quiero comer hoy” me digo “qué tengo para comer hoy” y echo mano de la cesta. Como la vista engaña, siempre nos parece que no vamos a tener suficiente para 15 días y aprovechamos hasta la última hoja, y tiramos muchas menos comida. Por no hablar del sabor, claro. Os animo a todos a hacerlo.

  5. agosto 29, 2012 10:28 am

    Laura, gracias por tu experiencia positiva y por aportar datos tan interesantes como que estáis notando mejoras en la digestión y en la piel.

  6. Pedro permalink
    agosto 29, 2012 3:30 pm

    Vaya… me veo siendo el pato feo del lugar…. pero yo NO estoy de acuerdo.
    Es decir, estoy de acuerdo en más controles, en más transparencia y en que el reparto de beneficios en la industria es mejorable.
    El concepto de “justo” me parece tan relativo… que mejor no me meto. Pero… ¿”justo” es que todos reciban la misma parte del paste? ¿que los agricultores saquen bastante para vivir? ¿más? ¿menos? ¿más-menos que qué?… Lo cierto es que el concepto de mercado competitivo genera unas dinámicas en las que se busca aumentar precios y reducir costes… lo primero, si el mercado es realmente competitivo, se consigue por aumento de calidad… sea bio o sea producto de valor añadido, lo segundo, por hacer mejor las cosas… o bien en cadena de suministro (menos o mejor transporte y esfuerzo e intermediarios, o por productividad en el campo), o bien porque consigues comprar más barato. Algunos mercados agrícolas son patéticamente cutres… y desorganizados… y es fácil manipularlos. No es un problema de que haya multinacionales… es un problema de quién controla los mercados.

    Lo cierto es que mucho de los productos bio es un cuento de insoportable estupidez. Muchos hacen lo que siempre se ha hecho (que era muchas veces perfectamente natural), pero ahora con etiqueta bio. Pues muy bien.

    Muchos calman su conciencia, pensando que ellos no contribuyen a los males que aquejan al planeta por la gestión industrial… pero no llegan más allá.

    Lo siento mucho… pero no veo muy plausible que los rendimientos de agricultura bio puedan alimentar a la población actual. Me parece muy bien que haya oferta… pero muy mal que malinterpreten algunos problemas de poder (como lo de la leche, o el reparto de precios) con un problema de sistema.

    En fin, Elisa, ya sabes que yo soy un urbanita que cree muy poco en la cosa bonita del huerto local. Me parece bien que exista, y que le compre quien quiera… pero cuando Mercadona se ha convertido en el principal vendedor en España es porque es percibido como el que ofrece la mejor relación calidad-precio. Y eso que sólo vende alimentos…

  7. agosto 30, 2012 9:15 am

    Pedro, “justo” en este caso significa que los agricultores reciban una retribución digna por el producto que venden y por el trabajo que han hecho. “Digna” es que con ella puedan vivir dignamente, cubriendo sus necesidades básicas. Si lo que ganan no les da para vivir, como les ha sucedido a muchos pequeños agricultores en todo el mundo en las últimas décadas, acaban abandonando el campo, y eso genera pobreza y menos alimentos disponibles en el mundo.
    Sí, sin llegar a insultar, lo de ciertos productos “bio” no es tan “bio”: en muchos casos se olvidan del factor transporte o, en general, de que todo el proceso de producción sea sostenible.

  8. agosto 30, 2012 9:35 am

    Sigo, Pedro, con la leche: ya sabes que las políticas europeas llevaron a España a reducir su producción y explotaciones lecheras, y ahora resulta que una parte no desdeñable de la leche consumida se trate principalmente de Francia. ¿Efectos de esta política? La disminución de esta actividad en España (que podría haberse mantenido e incluso incrementado, ya que no hay que olvidar que la población aumentó considerablemente en las últimas décadas), riesgo de empobrecimiento de los trabajadores de este sector, que ven cómo los precios caen, traer de más lejos un producto tan básico como la leche, con lo que esto conlleva de gasto en combustibles e incremento de precio final por el transporte, beber leche más tratada para que dure más…
    Y sobre Mercadona, te invito a leer (seguro que ya lo habrás leído) el artículo de El Comidista (http://blogs.elpais.com/el-comidista/2012/06/estimado-senor-mercadona-juan-roig.html). Ya sabes que la percepción de la calidad es muy relativa…

  9. Pedro permalink
    agosto 30, 2012 12:31 pm

    Yo insisto… no hay que confundir poder con eficiencia. Lo de la leche y Francia está claro desde hace mucho que las medidas de reducción de leche eran para beneficiar la leche francesa.
    Por otro lado, mencionas que a la leche se les añade aditivos para que duren más (y puedan viajar desde Francia). Eso no tendría que estar etiquetado? Si no lo está, no es un problema de la leche, sino de la legislación y de los controles para que se cumpla.
    En la época en la que reducíamos producción, obligados, Europa tenía unos excedentes brutales de leche, mucha reconvertida en leche en polvo (Esa que se envia a los países del Tercer mundo cuando hay desgracias… la mezclan con agua local contaminada y se convierte en un producto peligroso… pero de nuevo, el problema no es la leche, sino el agua… ).

    Sobre “digno”… lo cierto es que los mercados no piensan. El problema está cuando los intermediarios consiguen hacerse con el control del mercado… se convierten en el único comprador con poder y fuerza precios super-bajos… indignos, dirías tú. De eso se quejaban en Francia, que de eso saben también mucho (de presionar y aguantar presiones). El caso es… que si el mercado funciona, lo que habría de pasar es que los productores pudiesen acceder al mercado final (consumidor) directamente. Algunos lo han hecho. Mira el panorama de la leche en España… No hace mucho Central Lechera Asturiana no existía o nadie había oído hablar de ella fuera del Cantábrico. Hoy, líder. Lo mismo es aplicable a casi todos los productos agrícolas. Si lo compruebas, los precios finales no han bajado… sino más bien al contrario. El probelma es que el extra de precio se lo han quedado especuladores o intermediarios… pero no tienen que tener mucho poder… porque no tienen mucho valor añadido. Basta con abrir canales directos (posible mientras los precios finales sean caros).

    Sobre Mercadona… atacan mucho a Mercadona, que resulta que sigue creciendo porque sigue siendo la mejor relación calidad-precio. NADIE obliga a comprar Mercadona. Es más… ni siquiera hacen una gran publicidad, o tienen mucho dinero metido en “aparentar”. Van más directos en términos de calidad y precio que todos los demás. Y la gente repite. LA GENTE DECIDE. Y eso que los otros (Carrefour, p ej) tb han tirado a marca blanca… pero ni por asomo es lo mismo. Esos sí que son careros.

    No digo que sea la panacea, pero que es mejor… no lo dudo. 🙂

  10. Luis Pérez permalink
    agosto 30, 2012 4:16 pm

    Si, es verdad, los productos bio son, en general, más caros. Pasará tiempo antes de que sean mayoritariamente seguidos por la población y hará falta no sólo un trabajo de concienciación de su bondad, sino también de hacer que los precios sean competitivos. En un momento de crisis la gente prefiere llenar el depósito del coche antes que cuidar su cuerpo y contribuir a una sociedad más sostenible.

  11. Pilargarcia permalink
    septiembre 1, 2012 6:32 pm

    ¡Enhorabuena por tu articulo! Creo que nos lleva a meditar sobre el consumo más responsable. Cada uno podemos colaborar en la medida de nuestras posibilidades y nuestro conocimiento del tema. Yo invito a comprar productos españoles, de procedencia y manufacturación española, si pueden ser biológicos mejor, pero al menos que los beneficios económicos queden en nuestro país. Se, que esto conlleva la pequeña molestia de leer todas las etiquetas de los productos, sobre todo los que están envasados, pero es nuestra pequeña aportación.

  12. Esther permalink
    septiembre 4, 2012 9:21 am

    Excelente artículo que da para una amplia discusión. La verdad es que el tema de los intermediarios es muy complejo, aunque creo que se tendría que dar salida al contacto directo de los productores con los consumidores finales, ya que con ello se consumirían productos de mayor calidad y no se incrementarían de forma desmesurada los costes finales. El otro día en el programa Comando Actualidad de la Televisión Española trataban este tema y mostraban cómo existen algunos casos de marisqueros y agricultores que ofrecen directamente su producto a través de una página web y se encargan del envío del mismo directamente al particular (http://www.rtve.es/alacarta/videos/comando-actualidad/comando-actualidad-aqui-hay-mucho-tomate/673542/).

  13. septiembre 12, 2012 3:54 pm

    Hola, vuelvo con la cuestión de la leche para pasaros un texto reciente de Veterinarios Sin Fronteras sobre la difícil situación del sector en España debido al “dumping” de las grandes alimentarias francesas y alemanas: http://www.veterinariossinfronteras.org/news/es_ES/2012/08/31/0001/el-modelo-agroalimentario-se-lo-bebe-todo

  14. Clara permalink
    septiembre 13, 2012 6:25 pm

    Desde luego que unos pocos no vamos a cambiar el funcionamiento del planeta, pero si puedo elegir entre consumir productos bio o de Mercadona… ¡Lo tengo clarísimo! La diferencia entre la fruta y verdura ecológica comprada a un agricultor de la comarca y la fruta y verdura del supermercado es abismal, aquí no hay duda. Si os pilla cerca y sobre todo ahora que empieza la época de las naranjas, os recomiendo las de Los Alcores, en Sevilla (dietaecologica.com), una maravilla…

  15. septiembre 24, 2012 7:38 pm

    También conviene recordar la inmensa huella hídrica (el gasto de agua) que deja el cultivo y producción de alimentos convencionales frente a los ecológicos, que gastan menos porque se adaptan a las características del suelo y el clima.

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